La quinta espada de la revolución

Ecuador ha quedado alineado expresamente con Cuba, Venezuela y Bolivia y Nicaragua en una alianza revolucionaria regional, con la toma de posesión, hoy en Quito, de su nuevo presidente, Rafael Correa.

El flamante mandatario, de 43 años, ha dejado claro su propósito de llevar adelante en Ecuador un proceso revolucionario «sin medias tintas, radical y profundo». En un momento del discurso que pronunció tras jurar el cargo, Correa blandió la réplica del sable de Simón Bolívar que le acababa de regalar su colega venezolano, Hugo Chávez. «Esta es la espada que recorre nuestro continente», clamó.

Chávez ha puesto las locomotoras de la revolución a todo vapor, tras asumir por tercera vez el cargo de presidente de Venezuela el miércoles pasado. En tanto, el proyecto político de Evo Morales, que la semana próxima cumplirá su primer año en el poder, navega en aguas turbulentas, zarandeado por una severa crisis interna. Daniel Ortega regresó a la presidencia de Nicaragua el pasado jueves y ya ha dado muestra de que pretende transitar algunos caminos trillados por Chávez, aunque quizás, respirando por la herida del gran fracaso revolucionario de los sandinistas, apunta a un pragmatismo por el estilo del gobernante brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Con un discurso de padre fundador, a semejanza del venezolano Chávez y Morales, que apadrinaron su juramentación, Correa ha asumido con cantos a la «resurrección de América».

Para no dejar duda sobre el rumbo que le dará a su gobierno, usó una frase acuñada por Chávez: «Como un milagro se han derrumbado los gobiernos serviles, las democracias de plastilina, el modelo neoliberal, y ha empezado a surgir la América Latina altiva, libre, soberana, justa y socialista del siglo XXI».

Correa ha tratado como «hermanos» a Chávez y Morales, pero también al cubano Fidel Castro, al brasileño Lula, al uruguayo Tabaré Vásquez, a la chilena Michelle Bachelet, el argentino Néstor Kirchner y al nicaragüense Ortega.

«Antes teníamos un solo líder, el hermano, el comandante, presidente Fidel Castro. Esa lucha del compañero Fidel, esa lucha del pueblo cubano, quiero decirles desde acá, no ha sido en vano. (…) Latinoamérica comienza a liberarse. Antes teníamos democracias subordinadas y sometidas al imperio, pero ahora tenemos democracias liberadoras que van a liberar a todo el pueblo latinoamericano y es un proceso que tenemos que continuar», dijo en un momento el presidente de Bolivia.

«¡Cómo ha cambiado América Latina! Y seguirá cambiando, porque lo que vivimos no es una época de cambio, es un cambio de época. Al basurero de la historia se debe ir la noche liberal, que está llegando a su fin», proclamó Correo en la ceremonia indígena con la que el domingo comenzaron los actos de su ascenso al poder.

En tanto, el presidente venezolano, quien se dirigía a Correa como «amigo y compañero», consideró que la llegada al poder del nuevo gobernante ecuatoriano «supone la resurrección de la unión latinoamericana bajo los ideales del libertador Simón Bolívar».

«¡Alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina!», gritaron a coro Correo, Chávez y Morales.

La alianza se sellará este martes con la adhesión formal por parte de Ecuador al ALBA, la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, que Chávez lanzó y la que ya se han sumado Cuba, Bolivia y Nicaragua. Este último país lo hizo viernes pasado, en el primer acto oficial de Daniel Ortega como presidente.

Chávez ha puesto a su país y su persona «a la orden» de Corre, lo que equivale a decir que Ecuador podrá beneficiarse de la generosidad revolucionaria de la que tanto hace gala el dirigente venezolano.

Francisco R. Figueroa
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