Médico español refuta a la CIA

El médico español José Luis García Sabrido acaba de hacer un rápido viaje a La Habana, expresamente para examinar a Fidel Castro, y su dictamen contradice de lleno la afirmación de hace unos días del máximo responsable del sistema de espionaje estadounidense, John Negroponte, sobre que el octogenario líder cubano estaba cercano a morir.

El dictamen que ha dado hoy a conocer en Madrid el doctor García Sabrido, a su retorno de La Habana, haciendo primero la salvedad de que hablaba «dentro de la confidencialidad» que el caso requiere, es que Fidel Castro no padece «una enfermedad maligna» y «puede recuperarse completamente», teniendo en cuenta el límite que impone su avanzada edad.

Castro «no tiene cáncer, sino un problema en el sistema digestivo (…) un proceso benigno que ha tenido complicaciones». «Se está recuperando paulatinamente de una gravísima intervención quirúrgica» [a la que fue sometido hace cinco meses en La Habana]. «Su condición es estable» y «en este momento no estamos considerando otra operación». Además, «la actividad intelectual de Castro es excelente, fantástica» y «quiere volver a trabajar cada día, pero los médicos recomiendan prudencia».

Eso fue lo que, en síntesis, dijo el cirujano, especialista en el aparato digestivo, hoy en Madrid, en una rueda de prensa. García Sabrido explicó que fue a Cuba «a título exclusivamente personal», aunque con permiso de sus superiores. El galeno, de 59 años, es el jefe del servicio de Cirugía del Gregorio Marañón, uno de los mayores hospitales de la capital española y perteneciente a la red sanitaria del Estado. Según fuentes oficiales españoles, el Gobierno de Cuba solicitó sus servicios, pagó los gastos y puso a disposición un avión del médico.

La relación con Cuba del cirujano español viene de lejos. Él mismo califica esa relación de «muy profunda». Ha recordado la estrecha relación que mantiene con autoridades médicas y académicas de Cuba, así como con «la familia Castro», lo que, según explicó, «me permite acceder con facilidad» a la «amistad» y el «reconocimiento» del líder cubano. Se definió como «viejo conocido» de los integrantes del equipo médico que atiende a Fidel Castro, a los que calificó de «excelentes profesionales». El cirujano español es también profesor titular de la Universidad Complutenses de Madrid, ha participado en diversos congresos médicos en La Habana, el último en noviembre pasado, y desarrolla una intensa actividad intelectual.

El dictamen del especialista español echa por tierra la versión que hace algunos días dio John Negroponte, jefe de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos, quien aseguró que Fidel Castro padecía de un cáncer terminal y moriría en cuestión de meses. «Todo lo que vemos nos indica que no será mucho tiempo... meses y no años», afirmó Negroponte en unas declaraciones que puso en su boca el diario «Washington Post». Negroponte, en su condición de director nacional de inteligencia, coordina la CIA y todos los demás servicios secretos que tiene Estados Unidos.

Por otro lado, la víspera de la declaración del cirujano español, la revista colombiana «Semana» informó de que al escritor Cubano García Márquez, considerado uno de los amigos más constantes, cercanos y asiduos de Fidel Castro, no se le había permitido ver al anciano dirigente durante el mes que el Premio Nobel de Literatura acaba de pasar en La Habana.

Cuando en medio de las fiestas de Navidad se supo por un periódico de Barcelona que García Sabrido había viajado a La Habana a ver a Fidel Castro saltaron las alarmas. Poco más o menos se publicó que la tan mentada medicina cubana era inapaz de salvar de la muerte a Castro y que el cirujano español había sido convocado a la isla «in extremis». De haber estado Castro dando las últimas boqueadas sin duda que el asunto no hubiera trascendido. El viaje del médico madrileño ha sido publicitado con todas las intenciones del caso.

Colateralmente ha servido para que los dirigentes del derechista Partido Popular que gobierna la comunidad autónoma de Madrid, de la que depende el Hospital Gregorio Marañón y, por ende, el doctor García Sabrido, arremetieran contra la medicina en la isla, el régimen comunista y el «dictador» cubano.

Francisco R. Figueroa
27/12/2006
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