Los guiños de Raúl Castro

Desde que se puso al timón de Cuba, a fines de julio pasado, a raíz de la gravísima enfermedad de su hermano Fidel, el general Raúl Castro parece haber hecho varios guiños sobre sus intenciones como nuevo hombre fuerte en la isla.

El último puede haber sido la liberación, este miércoles, de Héctor Palacios Ruiz, condenado en abril de 2003 a 25 años de prisión, y la posibilidad de que sigan otras excarcelaciones.

Palacios forma parte del llamado «Grupo de los 75», un conjunto de opositores al régimen de Fidel Castro que en juicios sumarios fueron culpados de «conspirar con el gobierno de Estados Unidos» contra Cuba, de «socavar los principios de la revolución» castrista y de ser «mercenarios» de Washington.

Palacios, de 63 años, fue dejado en libertad en consideración a su muy quebrantada salud, con severos problemas cardiacos y respiratorios que le tenían en riesgo de morir en la cárcel.

El disidente rechaza que su liberación indique que en Cuba haya comenzado una transición. Para él, los cambios políticos llegarán cuando Raúl Castro ejerza plenamente el poder. Ahora lo desempeña de manera transitoria, a la espera de la evolución de la enfermedad de su hermano, sobre cuyo verdadero estado pocos están al tanto.

En el hipotético caso de que Fidel Castro derrotará por ahora a la muerte, sin duda que no volvería a ejercer el poder como antes de que cayera enfermo. A ese respecto, Mariela Castro, que como hija de Raúl y sobrina de Fidel no es una opinión cualquiera, tiene la impresión de que su tío volverá a la actividad pero «de otra manera, como el líder sabio de 80 años que ahora se va a dejar cuidar», según declaró a un periodista extranjero hace una semana.

Palacios no cree que aún haya «voluntad política» para una excarcelación masiva de presos políticos en Cuba, que organismos de derechos humanos cifran en unos 300. Sí considera que el momento actual en su país es «muy interesante» y «decisivo».

«Nunca he visto tan cerca el horizonte como ahora, a pesar de que todo está muy turbio y que parece que viene una gran tempestad. Eso pasará», declaró a Palacios tras su liberación.

Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, se ha manifestado con cautela. Considera la liberación de Palacios «un hecho aislado» que pone sobe el tapete la situación de otros 300 presos políticos que hay en Cuba, en condiciones que él califica de «infrahumanas».

Sánchez sostuvo que es «incesante» la «represión de baja intensidad» en Cuba, con detenciones de corta duración, entre otras violaciones a los derechos de las personas.

Pero Sánchez cree que Raúl Castro se propone disminuir la cantidad de presos políticos.

Durante las últimas semanas otros cinco disidentes cubanos fueron puestos en libertad, aunque sin la relevancia política que tiene Palacios. Del «Grupo de los 75», dieciséis ya han sido liberados, casi todos por razones de salud.

El sábado pasado, Raúl Castro, en otro de sus guiños, ofreció un diálogo a Estados Unidos «en condiciones de igualdad y mutuo respeto». Era algo sobre lo que había hablado cuando no se habían complicado ni tres semanas desde que sustituyó a su hermano.

En un discurso durante las celebraciones del 50 aniversario del inicio de la revolución, con el desembarco en 1956 del mítico yate «Granma», Raúl Castro manifestó «nuestra disposición de resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo entre Estados Unidos y Cuba», pero no de manera incondicional.

Washington, agregó, debe acepte «nuestra condición de país que no tolera sombras a su independencia y sobre la base de los principios de igualdad, reciprocidad, no injerencia y respeto mutuo».

Raúl Castro hizo esta propuesta antes de un desfile militar multitudinario en La Habana, en un discurso en el que antepuso las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que él controla férreamente, al Partido Comunista.

Para Washington, la transición ha comenzado en Cuba, según afirmó este miércoles el portavoz de la Casa Blanca, Tony Show.

Estados Unidos carece, según explicó el vocero, de nueva información sobre el estado de salud de Fidel Castro, pero aseguró que, por su ausencia, asume que debe padecer una seria enfermedad, al haber faltado a los eventos conmemorativos del 50 aniversario de la revolución que durante una semana se sucedieron en Cuba.

Snow afirmó que Estados Unidos tiene bastante claro que «hay algún tipo de transición en proceso en Cuba» y precisó que no se tratará de una transición de un régimen dictatorial a otro. «Cuba tiene el derecho a definir su futuro -manifestó Show-, el derecho a emitir su voto y dirigir su futuro».

La primera señal la dio Raúl Castro en una entrevista publicada por el diario “Granma” a mediados de agosto pasado, cuando dijo: «Siempre hemos estado dispuestos a normalizar las relaciones con Estados Unidos en un plano de igualdad».

Esa frase fue interpretada como un claro mensaje a Washington y al mundo sobre el cariz de su gobierno porque la normalización de relaciones tiene que pasar, como se desprende de la declaración que hizo el miércoles el portavoz estadounidense, por la democratización la isla.

Francisco R. Figueroa
7/12/2006
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