¿Quién calla a Chávez?

Con el petróleo a casi cien dólares el barril, la calentura política que le caracteriza, el verbo trepidante que tiene y la incitación de Cuba, ¿quién hace callar a Hugo Chávez?

El rey de España no lo ha conseguido. Y mucho menos cuando el líder bolivariano es jaleado por su principal padrino: Fidel Castro, quien convaleciente y todo atiza desde La Habana día por medio.

España trata de enfriar el asunto, después del real reclamo de «¿Por qué no te callas?» y sus derivaciones. Pero el magnate petrolero ha encontrado un nuevo filón con el que espera obtener unos pingües beneficios internos de cara al referéndum del 2 de diciembre. Chávez haré ver a los nacionalistas tibios, que aún sienten reluctancia de votar en esa reforma constitucional tendiente a institucionalizar la revolución, que no se amilanó ante las cabezas visibles del neoimperialismo español y que, lejos de eso, les dijo que se vayan a lavar su paltó, que en buen venezolano, significa que se limpien el ojete. Lo primero que hizo al regresar a Caracas fue mezclarse con la multitud, aún a riesgo de que lo mataran, como dice Castro. «Es imposible apartarse de la impresión de que el imperio y la oligarquía se esmeran por conducir a Chávez a un callejón sin salida poniéndolo fácilmente al alcance de un disparo», dice el gerontolíder de Cuba.

Fidel Castro jalea desde sus «reflexiones». En la última, de hoy mismo, señala: «Nunca había tenido lugar un diálogo parecido entre Jefes de Estado y de Gobierno, que en casi su totalidad representaban países saqueados durante siglos por el coloniaje y el imperialismo. Ningún hecho podía ser más didáctico. El sábado 10 de noviembre de 2007 pasará a la historia de nuestra América como el día de la verdad. El Waterloo ideológico ocurrió cuando el Rey de España le preguntó a Chávez de forma abrupta: "¿Por qué no te callas?". En ese instante todos los corazones de América Latina vibraron.»

Los insultos de Chávez a José María Aznar se unieron a una discusión con José Luis Rodríguez Zapatero sobre las bondades de la libre empresa y el comercio libre, que para el venezolano son maleficios, competencia feroz en perjuicio de los más débiles, fascismo y racismo puros; y los exabruptos del líder bolivarianos contra las empresas transnacionales españolas bajo el pretexto de que sigue el colonialismo español en América Latina.

«Señor Juan Carlos, si yo me callara gritarían las piedras de los pueblos de América Latina que están dispuestos a ser libres de todo colonialismo, después de 500 años de coloniaje», dijo Chávez a periodistas en Caracas. «Señor, no me voy a callar, ni me callaré, porque por mi boca no hablo yo, hablan millones (…) todos esos que los españoles aquí degollaron, asesinaron, emboscaron, mataron…»

De manera que Chávez sacó a relucir las viejas consignas del indigenismo, uno de los ingredientes, junto al marxismo y otros, de la ensalada ideológica que el dirigente venezolano llama «Socialismo del Siglo XXI».

«Pero, ¿por qué no te callas?, exclamó Juan Carlos de Borbón. En la televisión chavista venezolana se han mofado del rey y Zapatero. Hay quien usan la real frase contra Chávez, dicen que por bocón. «Quisiéramos sugerirle al Presidente que, por lo menos, durante dos días haga el ejercicio de callarse y escuche al pueblo», ha pedido un dirigente opositor. Seguirá

Francisco R. Figueroa
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