Chávez se queda solo con las FARC

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se ha atragantado con los rehenes de las FARC y con las reacciones adversas a su petición alocada de reconocimiento político internacional para las dos organizaciones guerrilleras colombianas, que el mundo señala como terroristas.

Mientras Chávez insistía el domingo pasado en su petición, hecha tanto a Colombia, como América Latina y el resto de mundo de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) fueran reconocidos como ejércitos beligerantes, la guerrilla secuestraba a un nuevo grupo de civiles. Son seis turistas colombianos que fueron sorprendidos mientras visitaban la zona de Niquí, en la costa del Océano Pacífico.

Estados Unidos y la Unión Europea han respondido coincidentemente a Chávez señalándole la inconveniencia de sacar a las FARC de la lista de organizaciones terroristas. No hay a la vista un debate en eses sentido en la Comunidad Europea, precisó Javier Solana, Alto Representante de la UE para Política Exterior y Seguridad Común. Si las FARC quieren no ser tratados como terroristas, que dejen de actuar como terroristas, se ha dicho de lado estadounidense. Organizaciones de derechos humanos han calificado de inaceptables que Chávez intente producir una imagen de las FARC que no se corresponde con la realidad.

Como señaló el diario colombiano «El Tiempo», la negativa de Estados Unidos y la Unión Europea, que son los principales actores políticos mundiales, deja sin vida la propuesta del presidente venezolano. Pero tampoco los amigos de Chávez han salido a secundar su iniciativa. Según parece, varios mandatarios latinoamericanos han expresado en privado su apoyo al presidente colombiano, Álvaro Uribe, quien, en respuesta a Chávez, ha dicho que si las FARC comienzan a obrar de buena fe y aceptan iniciar seriamente un proceso de paz, entonces sería el momento de quitarles las condición de fuerza terrorista. Colombia se defiende desde la democracia, y no desde la dictadura, y espera el apoyo de la comunidad internacional, dijo Uribe en Guatemala, donde asistía a la toma de posesión del nuevo presidente de ese país centroamericano, el socialdemócrata Álvaro Colom. En dicho evento, Uribe recibió en mano una carta del su colega galo, Nicolas Sarkozy, con nuevas presiones sobre la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, que también tiene la nacionalidad francesa y es la más notoria personalidad entre los más de setecientos cautivos que mantiene las FARC. Sarkozy parece pensar más términos de éxitos personales, aunque resultaría desproporcionado que Francia hiciera un reconocimiento político a las FARC a cambio de Betancourt.

También en la investidura del presidente Colom, en Ciudad de Guatemala Chávez bajó el tono de su discurso y cultivó el arte del disimulo al decir que él realmente anda es buscando de buena fe ideas para lograr la liberación de los cautivos de las guerrillas. Trata de desdibujar así su imagen de abogado y aliado de las FARC.

Una prueba de que las FARC no renuncia a hacer rehenes –como posiblemente tampoco lo hagan a otras variadas formas de violencia contra la población civil ni al narcotráfico- son esos últimos seis secuestros, que se han producido después de que la dirección de la propia organización guerrilla reclamara mediante un comunicado y casi al unísono con Chávez el reconocimiento internacional como fuerza beligerante.

Mientras, en Bogotá, familiares de personas retenidas por las FARC desde hace mucho tiempo —algunos hasta diez años— recibían una prueba de que siguen vivas. Las cartas y fotografías, algunas de personas encadenadas, llegaron con Consuelo González de Perdomo, la política que recuperó la libertad el jueves pasado junto a Clara Rojas por intermedio de Chávez. Volvió así a quedar patente el drama de los rehenes en Colombia y la manera infrahumana y miserable en que son tratados en su cautiverio por unos captores que pretenden que el mundo deje de tratarlos como terroristas. «Por favor, quítenle cuanto menos las cadenas, que ya son suficientes los diez años que ellos llevan pudriéndose en la selva», ha pedido a las FARC la esposa de uno de los rehenes tratando de llegar al corazón encallecido de los líderes guerrilleros.

Francisco R.Figueroa
www.apuntesiberoamericanos.com
franciscorfigueroa@hotmail.com