La Interpol acorrala a Chávez y Correa

La Interpol ha puesto contra las cuerdas a los presidentes Hugo Chávez y Rafael Correa al certificar la autenticidad de las computadoras de la Farc y que sus contenidos no están manipulados. Hay archivos que vinculan inquietantemente a ambos presidentes, al venezolano sobre todo, con esa organización terrorista y narcotraficante colombiana.

El secretario general de la Interpol, el estadounidense Ronald Kenneth Noble, de 46 años, presentó este jueves en Bogotá las conclusiones de la investigación sobre tres computadoras y cinco unidades externas de memoria halladas en el campamento guerrillero en Ecuador donde, el 1º de marzo pasado, murió por un bombardeo aéreo colombiano el «número dos» de las Farc, «Raúl Reyes» (Luis Edgardo Devia Silva).

La Interpol es la tercera organización más grande del mundo, detrás de la ONU y la FIFA, con 186 países miembros. Al cabo de un largo, laborioso y exhaustivo análisis de esos equipos informáticos, a pedido de Bogotá, ha certificado que pertenecían a Reyes y que no fueron manipulados por el gobierno colombiano. La Interpol no ha entrado en los contenidos; sólo en la parte técnica.

Lo más destacado del contenido de esos equipos informáticos es que Chávez parece que aportó dinero, armas y contactos a las Farc y ésta fondos para la campaña electoral de Correa. Hay aún muchísima información desconocida que puede enlodar más aún a ambos presidente, dada la intensidad del relacionamiento.

Las conclusiones de la Interpol fueron presentadas en Bogotá mientras Correa acababa en París una gira europea, con escalas en Madrid y Bruselas, tratando de ahormar voluntades. Ha dicho en todos los tonos posibles y cuantos han querido escucharle que nada tiene que ver con las Farc. Ha llegado a decir que el gobierno de Álvaro Uribe, con el que se peleó por la incursión que mató a Reyes, «sembró» los equipos informativos en el campamento que había atacado. Un dislate que merca su menguada credibilidad. Su gira ha podido servir de poco.

Es posible que Correa sea sincero en lo concerniente a su persona. Pero nadie garantiza a algunos de sus allegados. Su ministro de Seguridad, Gustavo Larrea, y un coronel «bolivariano» llamado Jorge Brito están en entredicho. ¿Dónde fueron a parar los 100.000 dólares que entregó Reyes a Brito para la campaña electoral de Correa si éste nada sabe de ese dinero? En el entorno de Correa actúa gente tratando de orientar los cambios institucionales en curso hacia Caracas y el chavismo. ¿Es tan ingenuo Correa como demostró recientemente cuando se percató de que la cúpula militar y los servicios secretos ecuatorianos le engañaban con la CIA? ¿Por qué la gente de las Farc andaba por Ecuador como Pedro por su casa y con la vista gorda de las autoridades locales tenía levantados cerca de una decena de campamentos en el norte del país donde recibían hasta visitas de simpatizantes extranjeros?

En cuando a Chávez, sus relaciones con las Farc son antiguas, por lo menos desde 1992. Son notorias, estrechas e intensas. De él y de colaboradores suyos, como el ministro del Interior, el ex capitán de navío Ramón Rodríguez Chacín. Chávez se ha reunido repetidamente con los jefes de las Farc, comenzando por el propio Reyes; ha defendido a los terroristas, les ha dado santuarios y todo tipo de facilidades en Venezuela y le ha otorgado a la guerrilla la condición de fuerza beligerante. Según las computadoras de Reyes, Chávez donó dinero y armas a la Farc y les iba a poner en contacto con traficantes internacionales de armamento. Las Farc iban a entrenar a elementos chavista en tácticas guerrilleras. O lo han hecho.

Chávez y sus allegados han hecho esfuerzos denodados para desprestigiar a la Interpol. Han repudiado el dictamen y han desacreditado a la Interpol, han despellejado a Noble hasta convertirlo en una piltrafa y han amenazado a Colombia con represalias. Ello prueba la profunda preocupación que hay en Caracas en estos tiempos en que Chávez aparece alicaído, desde que perdió el referéndum constitucional, a raíz del los documentos que lo imputan como aliado de las Farc, en medio de una severa crisis económica interna que el chavismo no sabe como abordar y con la división de la base oficialista.

Por informes contenidos en los computadores de Reyes fue detenido en Tailanda un traficante de armas, se encontró el uranio empobrecido cerca de Bogotá o se halló casi medio millón de dólares en San José de Costa Rica. Citando información contenida en los tres computadores, las autoridades colombianas han señalado que las Farc tienen contactos con centenares de organizaciones en diferentes países, especialmente en México, Ecuador, Argentina, Perú, Paraguay, República Dominicana, Costa Rica y Venezuela.

Las conclusiones de la Interpol abren diferentes interrogantes sobre cómo quedaran las maltrechas relaciones de Colombia con Ecuador y Venezuela, qué harán otras naciones latinoamericanas que han mantenido una prudente distancia y, más que nada, cómo reaccionará Estados Unidos tras la confirmación de los vínculos de Chávez y Correa con una organización terrorista.

Francisco R. Figueroa
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