Hugo «veneno»


Una de las últimas escaramuzas de la guerra verbal permanente que el presidente venezolano, Hugo Chávez, libra contra su homólogo estadounidense, George Bush, acaba de tener lugar en la tierra argentina, donde el dirigente de la llamada «revolución bolivariana» divide hasta matrimonios.


Todo parece indicar que Chávez es un factor que rompe la armonía del matrimonio presidencial argentino, esa aparentemente bien avenida pareja, con más de 30 años de casamiento, que forman Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Él demuestras sus simpatías por el dirigente venezolano a cada oportunidad que se le presenta; a ella, sin embargo, le repele Hugo Chávez, por partida doble: política y personalmente.

El ex presidente argentino Carlos Menem insinúa que la afinidad entre Kirchner y Chávez es puro interés crematístico: los casi 5.000 millones de dólares que Venezuela ha inyectado hasta ahora a la Argentina –la mayoría de esa cantidad en la compra de bonos– para superar la bancarrota.

Curiosamente la figura de Chávez aproxima a Cristina Fernández de Kirchner, aspirante a candidata presidencial en las elecciones de octubre próximo, a Menem, uno de los más envaronados rivales políticos de ella y de su esposo. El antiguo presidente argentino disputó con su marido las elecciones del 2003 y quizás se mida con ella en las de octubre próximo.

En lo que se refiere a Chávez, Menem parece mantener intacta su simpatía hacia Estados Unidos de sus tiempos de gobernante, cuando afirmaba tener una «relación carnal» con Washington. Sin pelos en la lengua, Menem acaba de calificar a Chávez de «veneno».

«Chávez es el veneno de América Latina y un personaje autoritario, con visiones de poder absoluto», afirmó Menem.

Los gestos y las palabras de Kirchner hacia Chávez demuestran al menos una coincidencia de estrategia política, incluso frente a Estados Unidos. No obstante, en este último caso, la diplomacia porteña suelen dar una de cal y otra de arena, tal como ha hecho durante la presencia de Chávez en Buenos Aires, cuando el gobierno de Kirchner se desmarcó de la manifestación popular contra la presencia de Bush en América Latina, que el líder venezolano encabezó este último fin de semana justo cuando el titular de la Casa Blanca se hallaba en la etapa uruguaya de su gira por cinco naciones de la región (Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México).

Menem representa casi todo lo que Chávez más detesta: el político neoliberal, privatizador, condescendiente con los mercados, amigo de Estados Unidos y uno de los grandes exponentes de las políticas predominantes en América Latina en los años noventa del siglo pasado que, según el mandatario venezolano, supusieron un estruendoso fracaso.

Uno de los aspectos de la gira simultánea y contrapuesta a la de Bush que ha hecho Chávez, también simbólicamente por cinco naciones (Argentina, Bolivia, Nicaragua, Haití y Jamaica), es el Banco del Sur, una entidad de fomento para proyectos de infraestructuras en América Latina, alternativa a las entidades crediticias tradicionales, cuya piedra angular colocó con Kirchner a su paso por Buenos Aires. Luego, en la etapa de La Paz, Evo Morales se sumó al proyecto. Parece que se unirá también el Ecuador de Rafael Correa. Venezuela afirma que están interesadas en el banco otras naciones como Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay.

Habrá que esperar a ver realmente quien más le da coba a un proyecto que ha nacido con cara de querer ser el brazo financiero exterior del proyecto revolucionario chavista.

Chávez ha voceado a los cuatro vientos, del sur al norte del continente, la consigna de «gringo go home», el viejo grito de guerra de la izquierda antiimperialista latinoamericana; predicado el ocaso y caída del imperio norteamericano, y afirmado que Bush es un cadáver político; promocionado lo que llama el eje de fuerzas populares progresistas; denunciado la mendacidad del titular de la Casa Blanca por presentarse en esta gira con la mano tendida hacia la legión de pobres del continente solo ahora que las izquierdas han resurgido; e insistido en la existencia de conspiraciones golpistas y planes de la CIA para derrocar o asesinar a él y a otros lideres populares latinoamericanos.

En relación a la gira de Bush diferente ha sido, por ejemplo, la posición de la presidente socialdemócrata de Chile, Michelle Bachelet, quien ha valorado el periplo del mandatario estadounidense como muestra de una cierta relevancia que Washington ha vuelto a dar a América Latina.

Francisco R. Figueroa
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