Humala y la extraña familia

Francisco R. Figueroa / 21 julio 2011

El 28 de junio próximo el excomandante golpista Ollanta Humala asumirá como presidente constitucional del Perú rodeado por una extraña familia, seguramente llamada a provocarle nuevos sobresaltos.

Desde su doctrinario padre a sus peculiares hermanos, pasando por su preponderante esposa y una larga parentela de ésta incrustada en el partido oficialista, Humala tiene motivos sobrados para el desasosiego y la tarea de evitar que su gobierno se convierta en una francachela familiar con barra libre o en el camarote de los hermanos Marx.

El peso de la esposa, Nadine Heredia, parce determinante. Es una comunicadora social de 35 años, con un doctorado en ciencias políticas en París. Curiosamente, Nadine es tía de su marido, que le lleva 14 años. De modo que los tres hijos del matrimonio son primos de su propio padre.

Esta considerada (o por lo menos lo ha sido) el puente de la plata con el régimen de Hugo Chávez. Más extremista que su esposo, Estados Unidos la tildó del «cerebro política radical de Humala», según uno de los cables diplomáticos secretos desvelados por WikiLeaks.

Chile –el país más importante para Perú después de EEUU- cree que Nadine Heredia tendrá un «rol notorio» en el gobierno de su esposo. Y en el Perú muchos la ven como la comandanta del comandante, la inminente presidenta del presidente.

La nueva primera dama apunta maneras, al estilo voraz y entrometido, con sed de poder y afán de notoriedad, de la antropóloga judeo-franco-belga Eliane Karp, la esposa dos veces casada con el ex mandatario Alejandro Toledo (2001-06). Ambas contrastan con la discreta y juiciosa cordobesa Pilar Nores, la mujer argentina separada del saliente mandatario y por dos veces jefe de Estado, Alan García (1985-90 y 2006-11).

Para otros es (o era) «la mujer» de Hugo Chávez en el Perú. Recibió dinero de un periódico chavista en el que nunca publicó un artículo. Ella explicó que fue por unas «consultorías», que resultan extrañas en ella, una comunicadora sin experiencia. Cerca de un cuarto de millón de dólares le entraron de transferencias hechas a nombre de personas que demostradamente no tenían recursos.

Según Estados Unidos, es evidente que Chávez ha financiado a Humala como una alternativa política en el Perú afín a él. Cuando a Nadie Heredia le han sacado el tema, se desentiende. El vínculo chavista no fue decisivo en las últimas elecciones presidenciales, porque Humala logró camuflarlo, pero le costó el cargo en 2006, cuando perdió frente a Alan García.

Considerada una mujer astuta e inteligente, es cofundadora, junto con su «Ollantita», como llama a su marido, y un nutrido grupo de familiares de ella, del partido que ahora se llama Gana Perú. Es la encargada de las relaciones internacionales. Numerosos familiares de Nadine, comenzado por su propio padre, Ángel Heredia, y su hermano Ilan Paul, ocupan cargos directivos en ese partido. Sus primas Tania Quispe Mantilla y Rosa Heredia forman parte del reducido círculo en el que Humala suele tomar las grandes decisiones.

Más de una decena de familiares sanguíneos y afines de la próxima primera dama peruana contribuyeron a costear la campaña electoral de Humala. Ahora pueden estar ansiosos por recoger beneficios.

La esposa de Ollanta Humala ha sido una presencia constante en todos los viajes que él ha hecho antes de asumir, incluido Estados Unidos, Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba, y no precisamente como un «florero».

Hay grupos de admiradores suyos en Facebook que ya la presentan como candidata a las elecciones presidenciales del 2016, en una sucesión de alcoba a la argentina, como Cristina Fernández y su fallecido esposo, Néstor Kirchner.

Por otro lado está el belicoso Antauro Humala, uno de los seis hermanos del próximo presidente peruano. Está en la cárcel.

Así como Ollanta significa en quechua «el guerrero que todo lo ve», Antauro es «la estrella cobriza». El padre de ambos, Isaac Humala, un indigenista radical ayacuchano, escogió nombres aborígenes para su prole. A una hija la llamó Cusi Coyllur («estrellita alegre») y a otra Imasúmac («la más hermosa»).

Antauro, exmayor de Infantería, cumple una condena de 25 años como cabecilla del asalto, en 2005, a una comisaría de la ciudad andina de Andahuaylas, al frente de 150 seguidores que perseguían la caída del presidente Alejandro Toledo, que se ha convertido ahora en el principal socio político de Ollanta Humala.

La operación fue un enorme desastre y murieron seis personas. Antauro dijo que se había alzado en Andahuaylas «por orden expresa» de su hermano Ollanta, quien era entonces adjunto al agregado militar peruano en Seúl. Mostró compresión con los asaltantes, pero se desvinculó de ellos en cuanto corrió la sangre.

Ambos hermanos nacieron a la vida pública en 2000 como protagonistas de una asonada. Al frente de 60 reservistas del Ejército, se alzaron en el sureño departamento de Tacna, limítrofe con Chile y Bolivia, contra el moribundo régimen de Alberto Fujimori, cuya hija, Keiko, fue derrotada por Ollanta Humala en las recientes elecciones presidenciales.

Los dos salieron bien librados del delito de sedición, como en Venezuela le pasó a Hugo Chávez, otro gobernante con una peculiar familia.

Tras las rejas en el penal de Piedras Gordas, Antauro hace frecuentes declaraciones políticas a favor de su hermano e incluso se permite manarle consejos de gobierno. Promete seguir siendo un serio foco de conflictos y está por ver qué salida le da su hermano.

Así como se adujo durante la campaña electoral que el objetivo primordial de la candidata Keiko Fujimori era liberar a su padre, que cumple condena a 25 años por delitos de lesa humanidad y hurto de caudales públicos, a Ollanta Humala nunca la atribuyeron la intención de liberar a su levantisco hermano, pero el padre de ambos considera que tendrá que beneficiar a su hermano menor.

Ollanta y Antauro son dos de los siete hijos de Isaac Humala, un abogado ayacuchano, marxista tozudo, nacionalista recalcitrante, admirador de Espartaco e ideólogo de una peculiar doctrina que proclama la superioridad de la raza cobriza indo americana sobre las demás.

Isaac Humala fue un activo comunista. Durante la dictadura de Manuel Apolinario Odría (1948-56) militaba en una célula clandestina a la que también perteneció Mario Vargas Llosa, que se refiere a él, con apellido mal escrito, en su libro de memorias «Como pez en el agua».

El Premio Nobel de Literatura, después de haber comparado a Humala y Keiko con el cáncer y el sida, acabó siendo un activo agente electoral del excomandante para evitar la victoria de la hija de su archirival en las presidenciales de 1990, Alberto Fujimori, con la que creía que retornaría la dictadura y se generalizaría el latrocinio, como en los noventas.

El patriarca de los Humala, de 81 años, cuya salud, como la de Hugo Chávez, se la cuida el régimen castrista, pues acaba de estar en La Habana para un chequeo, encabeza el Movimiento Nacionalista Peruano, un diminuto partido indigenista, bolivariano, chauvinista, dogmático, anticapitalista, colectivista, autárquico y estatista que, por ejemplo, considera «una degradación» propia de razas menores los matrimonios gay y, entre otras cosas, promueve la procreación desenfrenada para cuadruplicar la población peruana en pocos años.

En ese «ideario étnico» están las fuentes del nuevo presiente peruano, pero, después de haber perdido las elecciones de 2006, se morigeró con la finalidad de no volver a espantar al electorado. Logró ganar, pero por descarte.

De modo que esta última vez se presentó al electorado como émulo andino del pragmático expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y un nacionalista moderado, al tiempo que mantenía a raya a su pintoresca familia y lejos de Hugo Chávez.

El primogénito de los Humala, Ulises, de 52 años, es ingeniero y economista, y se ha distanciado del pensamiento familiar ultranacionalista. Ante las elecciones Ulises tomó posición contra su hermano Ollanta. Le criticó con severidad por ser –dijo– una amenaza para la democracia, un mesiánico, un teatrero y un dictador en potencia con mentalidad castrense.

En las presidenciales de 2006 se habían enfrentado los dos hermanos Humala. Ollanta pasó a segunda vuelta, en la que perdió contra Alan García, mientras que Ulises, candidato del partido de su padre, tuvo que conformarse con un magro 0,5 % de los votos.

El benjamín, Alexis, de 36 años, el más acaudalado de los Humala, anda haciendo negocios en nombre del partido y de su hermano antes de que éste asuma.

Es un ingeniero formado en Rusia, casado con rusa, negociante diverso y alto dirigente del partido de su hermano, a quien ha puesto en un brete, hasta el punto de que su popularidad ha caído bruscamente treinta puntos porcentuales sin haber anunciado ninguna decisión de gobierno.

Hace unos días Alexis Humala fue recibido oficialmente en Moscú como enviado del nuevo presidente peruano. Tuvo contactos al máximo nivel y trató temas militares, de gas, de pesca y otros asuntos comerciales. Cuando se supo en el Perú, hubo un revuelo tremendo que aún dura.

El presidente electo tuvo que desautorizar a Alexis, quien puede ser el segundo Humala en la cárcel, si fuera condenado, como la oposición busca, por usurpación de funciones públicas.

«No metan a la familia», respondió el presiente electo cuando unos periodistas le indagaron por el rol que desempeña su parentela. Hay que esperar para ver cuánto se meterán en la cosa pública los Humala y los Heredia.

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