Chávez sobreactúa de nuevo

Hugo Chávez siempre actúa de forma exagerada y extravagante, lo mismo para tratar de seguir en el poder virtualmente de por vida, como está empeñado, que cuando la emprenden con alguien, como ahora contra Israel.

Aunque Chávez pueda tener razones para condenar rabiosamente la masacre de civiles que está cometiendo Israel estos días en la Franja de Gaza, sus decisiones acaban por colocarlo al lado de los más indeseables.

El mundo repudian mayormente esa barbarie que está sucediendo en Gaza, pero con equilibrios semánticos porque las dos partes tienen razón. Y ambos tienen conductas condenables. Israel tiene derecho a su seguridad como Estado y los palestinos a un Estado totalmente independiente. Y todos a vivir en paz.

Pero Israel no puede masacrar indiscriminadamente con sus bombardeos incesantes a gente inocente, ni poca ni mucha, con el pretexto de batir a su enemigo: Hamás. El mundo tiene que ponerle coto a eso.

Tampoco es de recibo que Hamás, que es la autoridad en la Franja de Gaza, sirva muchas víctimas en banda escudándose en su población civil, disparando cohetes contra el pueblo israelí, buscando permanentemente la provocación y el martirologio, haciendo de las mezquitas –centros que debieran ser sagrados– arsenales y ubicano sus cuarteles generales y oficinas en edificios de familias para que a todos los alcancen los proyectiles del Tzahal.

Hamás no tiene empacho que en la guerra caigan civiles palestinos inocentes sin con ello lleva agua a su molino, como quedó demostrado, entre otros muchos episodios, en la muerte en el campo de Yabalia del clérigo y líder de Hamás, Nizar Rayan, con sus cuatro mujeres y sus ocho hijos. Todos estaban avisados de que Israel iba a bombardear al cabo de poco tiempo. Aunque de ninguna forma esta conducta le salve, Israel suele dar ese tipo de avisos para que la población civil se ponga a salvo. Pero Hamás ha demostrado preferir que las bombas israelíes maten a su gente.

A Chávez se le ha llenado la boca llamando asesino al Gobierno israelí. Ha pedido cosas sin sentido como que se someta al presidente Shimon Peres a la Corte Penal Internacional, junto al presidente de los Estados Unidos, o que el pueblo israelíes se rebele contra sus autoridades legítimas.

Chávez ha irrumpido en esta crisis más que como un elefante, con un auténtico dinosaurio en una cacharrería. Ha roto virtualmente con Israel al ordenar la expulsión de su embajador en Caracas y otros diplomáticos. Nadie en el mundo ha tenido una reacción tan furibunda.

Con ese decisión Chávez logra que se le coloque del lado de un movimiento como Hamás que, aunque ganara las elecciones en Gaza, muchísimos gobiernos consideran una organización terrorista. Por sus prácticas los conoceréis. Se pone también del lado de Siria e Irán, los valedores de Hamás.

Mientras, a los aliados naturales de Venezuela en Latinoamérica les repugna una alianza así, salvo quizás a las «provincias» ideológicas del chavismo. No habría que descartar que Nicaragua, Ecuador o Bolivia hagan algo parecido. Pero, por ejemplo, Brasil, México o Chile, por poner tres casos de gobiernos latinoamericanos sensatos, no se van a embarcar en eso con Chávez.

Claro está, América Latina repudia esa salvajada. México, que ahora está en el Consejo de Seguridad de la ONU, y Argentina ha condenado la utilización excesiva y desproporcionada de la fuerza. Midiendo también las palabras, Brasil ha llamado a una tregua.

El presidente venezolano vuelve a orinar fuera del tiesto, como le ocurrió, sin ir más lejos el año pasado, en el episodio de los rehenes colombianos de las terroristas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Cuando el mundo clamaba a favor de Ingrid Betancourt y sus compañeros de tan penoso cautiverio, el presidente venezolano, haciendo alardes humanitarios que acabaron por dejarle con el trasero al aire, quedo expuesto como amigo, protector, financista y valedor ideológico de los terroristas colombianos, incluso a la vista de los archivos informáticos de la guerrilla que en aquellos días cayeron en poder de las autoridades.

Francisco R. Figueroa
franciscorfigueroa@hotmail.com