Cuba: Fidel y los santeros

Si los babalawos cubanos acertaran con sus augurios, este año va a suponer una prueba de fuego para la dictadura castrista. Aunque los pronósticos de esos sacerdotes de la santería afrocubana son solo adivinaciones, en la Perla de las Antillas hay millones de seguidores de los ritos de la religión yoruba y, por tanto, creyentes de los babalawos y sus profecías, que son recibidas generalmente con mucho respeto y fe ciega desde hace casi un cuarto de siglo, hasta el punto de que influyen en la conducta social de los creyentes. Tampoco hay constancia de que los hermanos Castro le presten fe a dichas previsiones, si bien parece una verdad generalmente aceptada que Fidel tiene una fuerte relación con la santería. Los augurios de los babalawos suelen ser bastante genéricos, si bien este año han puesto el dedo en la llaga del drama cubano con una claridad poco habitual en ellos, producto sin duda del tiempo penoso que se vive en Cuba.

En su excelente y recomendable estudio sobre la realidad cubana, publicado en el 2009 con el título de «Los funerales de Fidel Castro» (Editorial Ariel), producto de su estancia de casi cuatro años en La Habana como corresponsal, el periodista español Vicente Botín afirma que en la isla circulan muchas leyendas y fábulas acerca de los favores otorgados por las deidades africanas [los orisha] al dictador cubano desde el principio de la revolución. Se afirma con convicción que goza de una protección especial, que en algún momento pudo iniciarse como babalawo, con lo que tendría hilo directo con lo divino, y que desde siempre ha tenido aché, que es lo mismo que poder y fuerza vital.

Como cada Año Nuevo desde hace 24 y justo cuando se conmemoraba muy austeramente debido a las penurias internas, sin celebraciones pero tampoco sin mensajes oficiales, el 51 aniversario del triunfo de los barbudos castristas en 1959, los sacerdotes yorubas han lanzado sus presagios, que parecen augurios catastróficos para los Castro en un momento de máxima incertidumbre en aquel país, quizás los peores desde el triunfo de la revolución. Las predicciones llegaron en medio de grandes expectativas por la magnitud de las dificultades que los cubanos enfrentan cotidianamente.

Son las previsiones más rotundas que hayan dado nunca los babalawos y aunque sean consideradas producto de la superstición apuntan un estado de cosas en la Isla que no escapa a nadie. Nunca antes los babalawos habían hablado con tanta clareza y nunca tanpoco como ahora sus profecías habían apuntado tan certeramente al corazón del sistema ni sintonizado tan bien con el sentir de los cubanos. Cuna atraviesa una crisis de dimensiones catastróficas y sometida por esos dos ancianos que definitivamente están perdidos en el túnel del tiempo o en sus propios laberintos personales, que desde hacia más de medio siglo mantienen al pueblo maniatado con consignas y soflamas en una experiencia política que definitivamente no funciona y hunde más y más al país en su viaje a ninguna parte.

La Comisión Organizadora de la Letra [pronóstico] del Año, formada por centenas de esos sacerdotes, reunidos en secreto, anunció el día 2 de enero las llamadas predicciones de Ifá para Cuba y el mundo, hechas en una modesta casa de un barrio periférico habanero. Auguran muertes de dirigentes notables e históricos, algunas de forma inminente; luchas por el poder, cambios rotundos y bruscos de sistemas políticos incluso con golpes de Estado, traición en las altas esferas de gobiernos, agitación política y social, menos comercio, problemas agropecuarios y hambruna. Los sacerdotes oraron para que «las cabezas pensantes abandonen el capricho y usen el razonamiento». Cuando dijeron eso todo el mundo tuvo en mente a los hermanos Castro, sobre todo a Fidel. Como Fidel es la esencia del comunismo criollo, Ifá es el fundamento teológica yoruba que los esclavos negros llevaron desde su África natal a Cuba. Es también, entre otras cosas, un complejo y milenario sistema de adivinación.

En un documento, los sacerdotes yorubas afirman que el orisha que gobierna este año es 0batalá, creador del mundo y la humanidad, padre bondadoso, pero también guerrero que impone justicia, acompañado por Oyá, madre soberana que gobierna el Egún o los muertos, mientras el signo regente es Baba Eyiobe, que significa doble salvación y anuncia cambios, la pérdida de personas mayores, y la necesidad de diálogo, organización y de cooperación entre quienes tienen el poder. Entre los aforismos aplicables a dicho regente están los de «a rey muerto, rey puesto», «las palmas jóvenes crecen más altas y más frondosas que las viejas», es decir, que la vieja guardia ceda al paso a los jóvenes; y «es un error no aprender de los errores cometidos», que en el caso del castrismo han sido innumerables. Hay, afirman también los babalawos, que respetar las decisiones de la mayoría, pero también las opiniones de las minorías e ir a la búsqueda de nuevas reformas económicas, políticas y sociales, es decir todo ello una necesidad absoluta para Cuba.

Cuando rigió por última vez el signo de Baba Eyiobe, en 2004, Fidel Castro tuvo aquella aparatosa caída en Santa Clara al descender de un estrado que le destrozó una rodilla y le causó daños en un brazo. Los sacerdotes fueron más conservadores en sus previsiones, aunque también auguraron entonces destituciones, cambios radicales en todas las esferas sociales, aumento de la lucha por el poder y muertes de personalidades públicas. En el curso del año se verá si la realidad encaja con el mito.

Francisco R. Figueroa
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